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luisfederico@lfstudio.com ESPAÑOL

¿Por qué decidí crear este sitio web?

Hola, mi nombre es Luis Federico Peña.

Después de muchos años de trabajar detrás del nombre de LFStudio, donde trabajé con gráficos y diseño web, atendiendo a mis clientes de manera personalizada, decidí comenzar mi negocio con mi propio nombre: Luis Federico Peña.

Fue una decisión muy difícil porque en ese momento tuve que pensar en las áreas que vislumbraba en este nuevo nombre donde quería mostrar mi nombre real y convertirlo en una marca por sí misma.

Pero antes de llegar a este punto, hubo una razón poderosa que me hizo tomar esta decisión.

Un punto de inflexión en el camino

Creo en Dios y le sirvo. Hace varios años, específicamente en 2018, estaba manejando mi negocio de LFStudio sin problemas. Todo iba bien, pero sucedió algo muy importante: Dios me pidió que escribiera un libro.

Cuando Dios te pide que hagas algo, muy específico, al final…

“Lo harás de la manera fácil o de la manera difícil.”

Al principio estaba dudando y postergándolo.

Pero cuando ÉL vio que (yo) no estaba haciendo lo que me dijo que hiciera, decidió poner un alto completo a mi negocio. ¿Cómo lo hizo? Bueno, Dios es TODOPODEROSO y tiene todos los medios para hacer lo que Él quiere. Poco a poco empezó a quitarme a mis clientes, los antiguos y los nuevos, quitarme oportunidades de negocio, pagos recurrentes, etc. Llegó a un punto que me vi en completa bancarrota y con una deuda cercana a los $50,000 dólares.

Pero tenemos que entender algo muy importante, y es que…

Cuando Dios te pide que hagas algo, muy específico, al final…

Y eso es exactamente lo que sucedió.

En 2016, conocí a un hombre que tenía un manuscrito. Él también tenía varias ideas y planes y yo era el hombre seleccionado para juntar todas esas ideas en un proyecto exitoso, incluido un libro.

Antes de tener la primera reunión con ese hombre, Dios me dijo que fuera con él, escuchara, hiciera preguntas, tomara notas y no dijera nada más. Luego, fui a casa y preparé el presupuesto el cual era de 50,000 dólares, pues había que hacer un montón de cosas que requerían múltiples disciplinas de conocimiento y tiempo. Oré y Dios me dijo que fuera con ese hombre en 3 días y le presentara el presupuesto de 50,000 dólares, y le dijera que yo haría todo el proyecto sin cobrarle ni un centavo.

Espera…

¿Qué?

En principio, muchas veces los planes de Dios nos pueden parecer absolutamente descabellados, pues no entendemos la razón o lógica; y éste, no era la excepción. Y hablando de lógica, quiero decirte lo siguiente…

Dios NO opera en la Lógica

Él se mueve en la FE

Entre todas las cosas por las que el ser humano padece, hay una causa especial por la cual sufrimos y ésta opera en nuestra mente, es decir, en la forma en que pensamos en que deberían ser las cosas. Me refiero a la lógica. El problema radica en que el ser humano piensa con lógica.

Para el hombre, en sentido general, todo tiene que cuadrar, es decir, todo debe tener un proceso lógico o ser el resultado de pasos en un determinado orden. Desde pequeños, a los niños se les enseña Matemática y Lógica en la escuela.

La lógica parece ser una de las leyes naturales que Dios puso en marcha en la creación del universo. Dios creó la humanidad con una mente y la habilidad de razonar.

El asunto es que Dios no opera así.

Dios no usa la lógica; Él opera en la FE.

Para el hombre 2+2 = 4; pero para Dios, esa misma suma puede ser 20, o 37 o cualquier número. Él no tiene lógica.

Ahora bien, no es que esté mal el hecho de que pensemos usando la lógica; es más, la mayoría de veces debemos hacerlo así. Pero debemos tomar en cuenta que, solamente es cuando usamos la fe, cuando podemos ver que ocurren las cosas más maravillosas y los milagros más grandes.

Esto yo lo sabía perfectamente bien, pues sucede que, en 1995, debido a una “rara” enfermedad que padecí en ese entonces, que resultó ser estrés descontrolado, mi cuerpo se deterioró de tal manera que los médicos me dieron 40 días de vida. Me desahuciaron y me entregaron a mi madre porque ya la ciencia “no podía hacer nada más”.

El asunto es que el estrés se puede manifestar de diversas maneras en las personas. En aquella ocasión, a mí se me manifestó en que mi organismo no toleraba ningún líquido, ni siquiera agua, ni tampoco ningún alimento sólido. Todo lo que comía o bebía, más tarde era expulsado de mi cuerpo vía diarrea o vómitos. Los médicos decían que yo tenía el estómago más delicado que un bebé. La cosa es que pasé de una gran contextura física, pues era un atleta en varias disciplinas, con un peso de 225 libras de fibra y músculos, a tener 97 libras. Me veía frente al espejo y, literalmente, podía contar mis costillas.

Pero, el diagnóstico de los médicos era uno, que iba a morir en 40 días o menos, y el plan de Dios era otro. Resulta ser que una tarde, estando en “convalecencia”, 3 compañeras de trabajo fueron a visitar a su amigo “enfermo”. Pero en esa reunión, hubo un ingrediente “especial”. Sucede que una de ellas era cristiana, y había llevado a una señora de la iglesia donde ella se congregaba. Al final, se despidieron de mí, y entonces, esta señora, quien había permanecido en silencio casi todo el tiempo de esa reunión, se levantó y me dijo que quería orar por mí. Yo asentí, pues no tenía nada que perder. Entonces, Margery Santana, que así se llamaba, hizo una oración en un idioma que no entendía, que después supe que eso era hablar en lenguas, y al final dijo exactamente lo siguiente…

“Luis Federico: Te dice el Señor, que de esta enfermedad tú no te vas a morir, y te quedan muchas cosas por hacer en la vida.”

No dijo nada más; y se marchó. Parece que su encomienda en aquel día había sido solamente darme ese mensaje en forma de profecía.

Recuerdo perfectamente que, al día siguiente, temprano en la mañana, estaba sentado en el patio de mi casa y le daba de comer a unas palomas que teníamos. Entonces, miré hacia lo alto y me dije a mí mismo: “Si Dios, que es el mandamás del universo, dice que de esta enfermedad yo no me voy a morir, entonces no tengo nada de qué preocuparme.

Yo lo creí; tuve fe, me sané y me recuperé.

Volviendo al punto del momento en que Dios me pidió que le realizara el proyecto completo al señor, al principio, yo tenía miedo por todo el trabajo que tendría que hacer sin obtener dinero por ello. Pero, de todos modos, decidí hacer el trabajo y confiar en Dios. ¡Y lo hice! Me tomó un año entero hacerlo. La cosa fue que, en el proceso, aprendí todo lo que necesitaba para poder lanzar un proyecto exitoso de esa naturaleza.

Piensa en esto…

Debes ver tu proceso de evolución como pasos en la escalera.

Ahora mismo, estás aprendiendo cosas que ni siquiera sabes que estás aprendiendo, y no sabes qué vas a sacar de esto en el futuro. Algo sucederá dentro de ti y se manifestará en tu vida exterior. Dios nos lleva a través del sufrimiento ahora para prepararnos, y ÉL usa lo que aprendimos hace mucho tiempo, en cosas importantes más adelante. Siempre pasa. Todo sucede por una razón. A través del sufrimiento, Dios te está preparando para cosas más importantes en la vida.

Mark William Callaway (The Undertaker).

Volviendo al momento en que me vi en bancarrota, Dios me preguntó muy suavemente: “Mi hijo, ¿vas a escribir el libro, sí o sí?”

Nota que Él dijo Sí o Sí. No dijo que No. Entonces, NO, no era una respuesta ni una opción. Entonces, humillado, tuve que decir: “Sí, mi Señor, lo haré”.

Mi vida estaba en sus manos. Entonces, a partir de ese día, comencé a trabajar en ese libro. Pero el gran problema era que no tenía dinero para alimentar a mi familia. No podía proveerles.

De hecho, mi familia no sabía lo que yo estaba pasando; ni siquiera mi esposa. La persona emprendedora sufre mucho en silencio hasta que las cosas empiezan a tomar un rumbo favorable.

¿Cómo le dices esto a tu familia e hijos? “Oye, escucha, Dios me dijo que escribiera un libro. No tengo dinero, estoy en quiebra y no hay comida ni ninguna garantía de que almorcemos mañana. Estoy totalmente arruinado”.

Por supuesto, que no podría decirles eso. No lo entenderían ni lo aceptarían. Entonces, tuve que poner una sonrisa en mi rostro, e internamente, sentí la agonía. Esa es la parte más difícil. No es lo mismo decir creo en Dios que decir “Yo le creo a Dios”. Cuando lo haces, tienes que entregarte en SUS manos. Él te creó y cuidará de ti.

Me dije a mí mismo: Jehová Jireh. Esto significa: Jehová proveerá.

Luego comencé a aplicar en Internet para diferentes trabajos en mi área de conocimiento, ¿y adivina qué? ¡No conseguí nada! ¿Por qué? ¡Porque Dios cerró todas las puertas hasta que yo le obedeciera! Entonces, no tuve más remedio que empezar a trabajar en el libro.

No puedes imaginar cuánto sufrí en este proceso. Y hubo momentos en los que estuve a punto de darme por vencido, tirar la toalla y entregar mi vida, y entonces ÉL me dijo: “Estás escribiendo un libro que se llama:” ¿Por qué sufren los justos?” Entonces, ¿cómo ayudarás y consolarás a los demás si no pasas por este proceso tú primero? Y le respondí: “Sí, pero fue tu idea y deseo que yo hiciera esto.” Entonces, no tuve más remedio que seguir trabajando.

Ahora bien, algo muy especial que tengo que decir es que, de manera milagrosa, vi que el dinero llegaba a mis manos en pequeñas cantidades de 20, 50, 100, 200 dólares, etc., de distintas fuentes. El cómo, de dónde y por qué llegaba, no lo sé. Lo único que sé es que el dinero llegaba.

Recordé que, en la Biblia, el profeta Elías estaba en una cueva cerca del arroyo de Querit, al Este del Jordán. Por la mañana y por la tarde Dios le cuervos que le llevaban pan y carne, y bebía agua del arroyo.

Sin embargo, lo que noté es que ÉL no me dio ni un centavo más de lo que necesitaba para cubrir todos mis gastos mensuales. Esto ÉL lo hizo para que no me desviara en ningún momento de su propósito.

Y así continuó hasta el 26 de Febrero de 2019, cuando terminé de escribir todo el contenido del libro. Luego, al día siguiente, conseguí un trabajo temporal como empleado en una empresa de limpieza durante 2 meses, el cual se extendió a 5 meses debido a mi “buena ética de trabajo”.

¿Puedes imaginarlo? Es muy difícil para una persona que tenía un gran negocio trabajando para cientos de clientes y llegar a un punto tan bajo en su vida. Pero permanecí en silencio, comencé a trabajar, incluso limpiando baños y muchas cosas más difíciles relacionadas con la industria de la limpieza y mantenimiento. ¡Incluso, trabajé como personal de seguridad en un hotel!

Durante el día trabajaba como empleado y por las noches trabajaba en el libro. Cuando terminaron los 5 meses, Dios continuó apoyándome y proveyéndome. No me faltó nada. Y luego, en Diciembre de 2019, terminé todo el libro, completo, las versiones impresa y digital en Español.

Como todavía estaba en casa, decidí traducirlo al inglés, lo que me llevó varios meses. Y cuando lo terminé y lo publiqué en Amazon, la versión en Español, el mundo ya estaba cerrado por la pandemia de COVID-19.

CRISIS = OPORTUNIDAD

Uno de los genios más relevantes del siglo XX, Albert Einstein (1935), escribió: “… La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y a países, porque la crisis trae progreso. La creatividad nace de la angustia, como el día nace de la noche oscura.”

La Recompensa

Ahora, a pesar de todas las situaciones trágicas que esta pandemia trajo al mundo, Dios me permitió comenzar a recuperarme de esta difícil situación.

Sobre el libro ¿Por qué Sufren los Justos?

Resulta ser que, seas creyente o no, en esta obra hallarás la respuesta a las intrincadas preguntas, que, desde la creación, el ser humano se ha planteado una y otra vez.

Desde los inicios de la humanidad, nos hemos hecho la misma pregunta: ¿por qué entre más le sirvo a Dios más pruebas llegan a mi vida? ¿Por qué parece que el mal muchas veces triunfa sobre el bien? ¿Por qué yo? ¿Por qué ahora? ¿Qué está haciendo Dios? ¿Por qué hay sufrimiento en el mundo? ¿Por qué sufren los justos?

Estas son preguntas que todos los seres humanos nos hacemos, cuando ocurren catástrofes naturales, cuando perdemos a un ser querido, cuando somos víctimas de la delincuencia. Cuando pasamos por tiempos de escasez o enfermedad, siempre nos preguntamos, ¿por qué tenemos que sufrir? ¿Por qué me pasa esto?

La realidad cruda y desnuda es que el hombre pasa por la aflicción; de una u otra forma, los seres humanos vamos a sufrir mientras vivamos en este mundo.

Al leer este libro, nos damos cuenta de que, además de ser un libro de motivación e inspiración, es una obra que sirve como guía de enseñanza. El tema del sufrimiento es muy amplio y tiene muchas aristas. Son muchas las causas por las que el ser humano sufre. En este libro trataremos en detalle muchas de ellas y también veremos su consecuente solución.

Entonces, como ese libro, cuyo autor real es Dios, no yo; ya que fue Él que me dijo que lo escribiera, lo que debía decir y cómo lo debía decir, mostraba las respuestas a todas esas preguntas del sufrimiento, y como el mundo estaba sufriendo a causa de la pandemia del COVID-19, entonces se empezó a vender como pan caliente. La mayoría de personas lo compraba en formato digital, mientras que otros lo adquirían en formato físico. Muchas veces yo salía con una caja de 20 libros y regresaba con $400 dólares a la casa.

Puedes ver el TRÁILER del libro aquí…

Dios también te da sabiduría para hacer las cosas

Como por años he trabajado en el área de creación y edición de videos, escribí un guión, preparé imágenes en formato cinematográfico, puse mi voz y un audio adecuado, y resultó en un audiovisual de alto impacto. Al hacerlo así, llegué a un público mucho mayor, pues muchas personas prefieren ver, y captan más los beneficios de algo de forma visual.

Mi libro se convirtió en un Best Seller

Con el tiempo, el volumen de ventas aumentó y el libro pasó a convertirse en un Best Seller. Si me preguntas qué yo hice para que eso se hiciera posible, te diré que nada. Lo que sí hubo fue una sobrenatural gracia de Dios operando a favor.

Luego, muchas personas me dieron testimonio de cómo su mentalidad había cambiado por el mensaje que Dios había permitido plasmar en ese libro. Cuando tú te enfocas en primero ayudar a las personas, más adelante, las bendiciones llegan a tu vida.

Pasé de 50,000 en deuda, a 37, luego a 32, luego a 25k, luego a 20, luego a 15, luego a 7k y finalmente pude, literalmente, liquidar y eliminar casi todas mis deudas. Luego Él me bendijo y comencé a subir de nuevo a la cima.

Esa es la razón principal por la que decidí centrarme en mi nombre como marca. Ahora soy autor de libros, pero tengo que decirte esto: En el fondo de mí puedo decir, sin ninguna duda, que DIOS es el verdadero autor de mis libros. Yo sólo escribo lo que ÉL me dice que escriba.

Lo que hice

Lo primero que tuve que hacer fue tomarme un tiempo para sentarme frente a una hoja de trabajo en blanco y definir los alcances de mis 3 negocios: Luis Federico Peña, LFStudio y LFTrainings. También decidí el tiempo y el esfuerzo que le dedicaría a cada uno. Este proyecto recibiría el 40% de mi tiempo de trabajo.

En este sitio web te enseñaré sobre:

– Marketing
– Negocios
– Publicación
– Creación de Cursos
– Podcasts
– Emprendimiento
– Crecimiento Personal
– Redes Sociales
– Reseñas de Libros

Mi objetivo es ayudarte…

¡Dios te bendiga!

Luis Federico Peña

Autor y emprendedor. Soy un experto en marketing digital y director de LFStudio. Ayudo a emprendedores y pequeños negocios a conseguir clientes a través de Internet, generar ingresos y crecer.

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